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Plan de Control Prenatal

 

La intención principal del programa de control prenatal es asegurar a la embarazada el mejor control médico durante su embarazo.

Este control debe ser periódico y precoz, preferentemente antes del cuarto mes de embarazo. De no llevarse a cabo los controles pertinentes, en caso de padecer alguna patología, el cuadro podría agravarse.

El Ministerio de Salud Pública y Bienestar social considera que el control prenatal es sumamente importante para garantizar la salud de la madre y del bebé durante el embarazo a través de un monitoreo permanente de ambas personas.

El control prenatal abarca no sólo los análisis laboratoriales, sino también inspecciones físicas periódicas a cargo de profesionales médicos y de la propia madre sobre su cuerpo.

Los exámenes abarcan pruebas de hemograma, glicemia, tipificación, VIH y VDRL.

Controles periódicos

Existen patologías que pueden aparecer en el embarazo y otras que pueden agravarse, con él, por lo que se recomienda necesario que la embarazada asista periódicamente a los controles prenatales.

Los controles natales pueden detectar o descartar cerca de 18 patologías posibles de la madre y el niño. Una mujer que registra cierta patología durante esa etapa de su vida debe ser tratada con periodicidad y con los procedimientos particulares de su caso.

En caso que la gestante no registre enfermedad alguna, debe de igual manera ser controlada por lo menos cuatro veces a lo largo de su embarazo en el centro de salud más cercano. La primera consulta debe ocurrir antes de las 12 semanas de gestación; la segunda, a las 26 semanas, la tercera a las 32 y la cuarta entre las 36 y las 38 semanas.

Antecedentes

Las primeras medidas del control prenatal giran en torno a la revisión de los antecedentes de la mujer mediante la elaboración de su historia clínica. Si la gestante ya ha tenido otros embarazos, se registra por ejemplo si ha sufrido más de tres abortos espontáneos anteriormente o el último bebé ha sido muy grande o muy pequeño, evidenciando esto ultimo una patología denominada Pre clamsia, causada por la presión alta en la mujer.

Patologías más frecuentes que se pueden detectar en los controles pre natales

Todas las embarazadas requieren de un control especializado con distintos exámenes, como así también de una evaluación seriada de la condición fetal.

Diabetes gestacional

Es un diagnóstico que se realiza en base a la alteración de un examen de sangre: la curva de tolerancia a la glucosa, que se solicita a las pacientes embarazadas entre las 22 y las 28 semanas. En general, no hay síntomas clínicos importantes, aún cuando puede haber un aumento excedido del peso materno, así como del volumen de líquido amniótico. El procedimiento es basado en un régimen de alimentación con prohibición de azúcares.

Amenaza de parto prematuro

Se sospecha cuando aparecen contracciones uterinas regulares y de intensidad variable, acompañada por cambios en el cuello uterino, antes de las 36 semanas de embarazo. Enfrentados al diagnóstico, se debe realizar algunos exámenes a la madre principalmente orientados para descartar infección y un registro de la frecuencia cardíaca fetal y de las contracciones uterinas (monitoreo basal). El tratamiento supone hospitalización y medicamentos para suprimir las contracciones uterinas y así avanzar en edad gestacional y evitar la prematurez.

Hipertensión arterial (pre clampsia)

Significa un incremento en la cifra de presión arterial por sobre los valores normales. Se diferencian distintos tipos de hipertensión arterial, según el momento de presentación, severidad y compromiso de otros órganos. Entre los síntomas más habituales están el dolor de cabeza (cefalea) y la hinchazón de pies y manos (edema). Para confirmar el diagnóstico, se realizan exámenes de sangre (hemograma con plaquetas, perfil bioquímico y orina de 24 horas). El tratamiento dependerá de la severidad del cuadro médico.

Restricción del crecimiento fetal (RCIU)

Este diagnóstico se sospecha cuando la estimación del peso fetal es menor que la deseable para la edad gestacional. Es producido por distintas causas, entre las que destacan la hipertensión arterial y el bajo peso materno, algunas infecciones congénitas, trombofilias y genopatías. Debe investigarse la causa subyacente y evaluarse de manera estricta la condición fetal. Según ésta y la edad gestacional al momento del diagnóstico, puede plantearse el momento y la vía del parto.